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31 octubre, 2010

Las 10 claves del talento según Tom Peters

Tom Peters es lo que se conoce como un gurú, en todo lo amplio de esta palabra. Es uno de los más influyentes líderes en temas como innovación, creatividad, talento y “nueva” visión corporativa. En su libro “Re-imagina: Talento”, este maestro del management reseña lo que él llama “el kit de supervivencia de la marca personal”. He aquí los 10 atributos claves según el gurú.

1. PIENSA COMO EMPRENDEDOR
Sé el jefe de tu propio espectáculo. Reinventa todas las actuaciones para asegurarte de que realmente realcen tu marca personal. Debes actualizar tu “historial”, por lo menos, una vez al año. Imagínate como el CEO de “YO S.A.”. Piensa que hoy sólo estás “prestado” a tu actual trabajo.

2. SÉ SIEMPRE UN “REMATADOR”
Necesitas saber los pormenores de hacer dinero, sea en tu actual trabajo o como el CEO de “YO S.A.”. Conoce los números y mantén la vista pegada en el balance. Aquí lo clave es que tu historial, en la práctica, consiste un 98% en “cerrar el trato”. Como sabe un auténtico hombre de negocios, la vida es vender. “El buen intento” de cerrar una operación, en este caso, no es suficiente.

3. UTILIZA EL MARKETING
Esto no significa poner un anuncio en una revista de alta circulación. El mundo de la marca personal está lejos del viejo mundo den el que permaneciste durante 20 años... en el departamento de crédito y cobranza. Ahora saltarás de proyecto en proyecto, trabajando con desconocidos. Tendrás que venderte de nuevo en cada actuación. Vende tu punto de vista. Vende lo que vales. Vende tu “YO S.A.”.

4. PERSIGUE LA MAESTRÍA
Ya no es suficiente ser bueno en lo que haces y saber las reglas del marketing y el networking. Necesitas ser condenadamente especial en algo de valor económico específico. En una palabra: necesitas exhibir una ¡verdadera maestría! Esto es mucho más que tener una capacitación distinta. Debes trabajar obsesivamente en tu “arte”, como un artista o atleta de elite.

5. FOMENTA LA AMBIGÜEDAD
Aunque la maestría es esencial, ni siquiera eso será suficiente en un mundo donde las auténticas categorías de pensamiento y de acción están errando y cayendo constantemente. Tan importante como la capacidad de hacer una cosa extremadamente bien, es la capacidad de hacer una docena de cosas a la vez. Todo está a nuestra disposición. Nadie sabe a qué demonios se dedica. Debes ser capaz no sólo de “ocuparte de ello”, sino de fomentar realmente la ambigüedad.

6. RÍETE DE LAS GRANDES TONTERAS
Cultiva el sentido del humor. Esto no significa saber contar chistes, sino tener la capacidad de reírte del fabuloso prototipo que se auto-destruye... y ocuparte inmediatamente de la próxima interpretación. En la actual y turbulenta era, tendremos que equivocarnos mucho más frecuente y embarazosamente que antes. Triunfarán las empresas que toleran o incluso celebran el fracaso.

7. CONFÍA EN LA TECNOLOGÍA
No necesitas ser un experto en un paquete de software particular o saber programar. Pero debes apreciar instintivamente el hecho inequívoco de que Internet y todo lo que venga después pondrá boca abajo la empresa en un período de tiempo extraordinariamente corto.

8. PÓSTRATE ANTE EL JOVEN
Muchos tendremos “apetito por la tecnología”... pero, ¿llegaremos a “captarla” verdaderamente? ¡Ni pensarlo! Por eso tenemos que rodearnos de jóvenes. Cada equipo de proyecto debe incluir al menos un joven: alguien que no necesite “reinventarse” porque nació, se crió y se licenció genéticamente en la nueva economía.

9. ALIMENTA TU RED
La lealtad no está muerta y es más importante que nunca. Pero el eje de la lealtad ha girado 90 grados. La “lealtad antigua” era una lealtad vertical: a una jerarquía. Te agarrabas un escalón tras otro mientras escalabas una ladera vertical prescrita.
La “nueva lealtad” es horizontal: a una especialidad o un sector. Lo que importa es lo que piensan de tu trabajo tus compañeros. Debes formar y gestionar deliberadamente una red cada vez mayor de contactos profesionales en tu campo.

10. CULTIVA LA PASIÓN POR LA RENOVACIÓN
Hoy, un enfoque pasivo del perfeccionamiento profesional te dejará fuera de carrera. Revolucionar tu cartera de capacitaciones... al menos cada media docena de años, si no más a menudo, es ahora una necesidad de supervivencia mínima. Pregunta: ¿tienes un plan formal de renovación de la inversión? Y, si tienes uno, ¿es tan osado como demandan estos tiempos osados?

22 octubre, 2010

"Tener talento es haber descubierto para qué sirves" Franklin Pitcher

Franklin Pitcher Johnson jr., creador de empresas: Amgen, Tandem, Teradyne

LLUÍS AMIGUET

Tengo 82 años: no sé nada sobre la vejez porque no he envejecido aún. Tengo cuatro hijos; tres nietos genéticos y uno adoptado. Soy episcopaliano: no juzgue a las religiones por sus fieles, sino por sus obras. Soy un republicano obamista: ahora necesitamos consenso. Soy asesor del Iese

Sigo buscando empresas en las que valga la pena invertir.

¿Cómo invierten?

A veces compramos toda la empresa o una parte de su negocio; otras las compramos para reorganizarlas y gestionarlas mejor y luego las vendemos; otras las fusionamos y otras las adquirimos y luego revendemos a quienes puedan crear más valor con ellas.

¿Todo tipo de empresas?

Estamos especializados en biotecnología y tecnologías de la información.

Por ejemplo.

Fundamos Amgen, hoy importante multinacional farmacológica, que ha realizado grandes avances en la lucha contra la osteoporosis y contra diversas hematopatías, o Tandem, ordenadores pioneros en precio.

Yo tuve uno..., allá en los noventa.

Después lo fusionamos con Compaq y luego pasó a ser HP... Es lógico que, a medida que un producto se convierte en más común y barato, el fabricante deba ganar tamaño.

¿Cómo empezó usted?

Corriendo. Mi padre era entrenador de atletismo universitario y me entrenó en los 400 metros para ganar una beca en Stanford, una universidad que de otro modo mi familia no me hubiera podido pagar.

¿Llegó usted a ser bueno?

Gané la beca, pero no era una figura nacional, así que me concentré en estudiar Ingeniería. Al acabar, me fui directo a la Harvard Business School con dos direcciones de chicas de Boston que me había dado un amigo.

Eso ayuda.

Mucho: una de esas dos direcciones era la de mi esposa: llevamos 56 años casados.

Enhorabuena.

Pero estalló la guerra de Corea y la fuerza aérea me reclutó.

Fue una carnicería.

Yo me dediqué a reparar aviones de combate: no entré en acción. Y al acabar la guerra aprovechamos una oportunidad política...

Rara oportunidad entonces.

El Congreso - los dos partidos a la vez, y eso sí que es raro hoy-aprobó una ley para fomentar la creación de empresas: el Estado te prestaba en condiciones ventajosas cuatro veces la cifra que tú invirtieras en crear una.

Suena bien.

Mi padre me dejó los ahorros de toda su vida, 50.000 dólares, yo puse otros 25.000 de los míos y otro amigo, inversor curtido ya en el riesgo, puso el resto hasta 300.000.

Debía de ser buen amigo.

En efecto, Bill Drapers sigue siendo un buen amigo hoy. El gobierno nos prestó un millón doscientos mil dólares: una pequeña fortuna por aquel entonces.

¿Dónde invirtió primero?

Volví a la universidad a los 35 años gracias a un programa que facilitaba los estudios a quien ya se hubiera graduado con éxito.

¿Y qué estudió?

Biología molecular, genética y computación, lo que hoy es informática.

Certera elección.

Aquellos estudios fueron la base de todas nuestras decisiones de inversión en informática, biotecnología y tecnogenética. Pero también ayudó mi agenda de chico local.

¿A qué se refiere?

Yo era de California y conocía a muchísimos empresarios, abogados y profesionales: sólo tenía que poner mi agenda a trabajar.

¿Cómo?

Si te quedas en el despacho, no pasa nada. Hay que salir a la calle a buscarse la vida. Cada día me reunía con gente y, si pasaban mi filtro, ya eran socios potenciales.

¿Cuál es su filtro?

¿Ese tipo o señora es fiable? ¿Le dejaría dinero? ¿Me lo devolvería? ¿Miente - o peor aún-dice medias verdades? Si pasaban el filtro, acabábamos colaborando de algún modo. Buscar oportunidades es un poco como hacerte una lista de chicas para salir...

No todos servimos para todo.

Cierto, pero todos servimos para algo. Tengo amigos que dirigían bien equipos de 700 personas, pero se estrellarían dirigiendo uno de 7. Y tener talento es precisamente eso: haber descubierto para qué sirves.

Supongo que no siempre acertaban.

De cada diez empresas que creábamos o en las que poníamos dinero, una nos salía muy bien - 20 veces la inversión-;tres o cuatro la doblaban y el resto... acababa zombi.

¿En qué sentido?

Ni perdían ni ganaban. Al final las vendíamos: o perdiendo o a la par.

¿Qué ha de tener una empresa para que sea una buena inversión?

Tiene que ser innovadora, pero, sobre todo, tiene que vender una innovación que la gente realmente quiera. Y eso me costó explicárselo muchísimo a los rusos. No basta con que la tecnología sea avanzada, tiene que haber personas - mucha gente-dispuestas a comprarla porque crean que les será útil.

¿Nunca le estafaron?

Siempre me he encontrado mucha más gente fiable que malintencionada. Los sinvergüenzas suelen aprovecharse de las épocas de dinero fácil y enloquecido, como con las punto. com o la era Enron, o ahora con las hipotecas basura; por eso, las empresas que duran surgen en épocas sin burbujas de esfuerzo sostenido y beneficios moderados.

¿Y ahora cómo lo ve?

Ya hay liquidez, pero es difícil obtener retornos interesantes, aunque creo que vamos mejor de lo que cree la mayoría. Ya estamos creando empleo y presiento que la máquina volverá a funcionar a tope.
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PAZ

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